Zero Trust dejó de ser un buzzword para convertirse en el estándar de seguridad empresarial. El principio es simple: nunca confíes, siempre verifica. Cada acceso, cada transacción, cada dispositivo debe autenticarse y autorizarse continuamente.
La implementación práctica requiere: identity-centric security (IAM robusto), microsegmentación de redes, acceso condicional basado en contexto, y monitoreo continuo con SIEM/SOAR impulsados por IA.
En Latam, los bancos lideran la adopción: Itaú, Bancolombia y BBVA México han implementado arquitecturas Zero Trust completas. El costo de implementación promedio para una empresa mediana es de USD 500.000-2M, pero el ROI se recupera en 18 meses considerando la reducción de incidentes.