La evolución del ransomware ha alcanzado un nuevo nivel de sofisticación. Los atacantes ahora utilizan técnicas de triple extorsión, combinando el cifrado de datos con la amenaza de filtración y ataques DDoS simultáneos.
Las organizaciones necesitan actualizar urgentemente sus estrategias de defensa y respuesta ante incidentes para hacer frente a estas nuevas amenazas que no distinguen tamaño ni industria.